El viernes se contactó con la empresa mantenedora de las puertas de garaje porque una de ellas permanecía elevada. Se personó un
técnico que comprobó que la avería se debía a la rotura del eje que une los dos brazos
elevadores de la puerta. Para evitar molestias a los vecinos al hacerles
entrar y salir por una misma puerta, se dejó la puerta en posición
elevada para permitir la entrada. Como ocurrió el viernes por la tarde la posibilidad
de arreglo fué nula ya que el técnico desconocía si tenían una pieza
similar en el almacén. La pieza que hay sustituir no está incluída en el contrato. Se les ha autorizado su reparación previa presentación del correspondiente presupuesto.
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